miércoles, 16 de febrero de 2011

¿ Porqué los trabajadores se organizan en sindicatos?

Son los trabajos de Sydney y Beatrice Webb en Inglaterra a fines del siglo XIX (1890) y los de John Commons, en la Universidad de Wisconsin en la década de los años veinte, que plasman investigaciones decisivas para demostrar que los trabajadores se organizan y se asocian para cooperar entre sí como productores. La organización y la asociación buscan confrontar las fuerzas del capitalismo que los presionan para competir entre ellos para ocupar los escasos puestos de trabajo disponibles. También se enfrentan a los esfuerzos por dividirlos en base a calificaciones, niveles jerárquicos y evitar así que se generen nexos de solidaridad. A partir de estos trabajos, centrados en las experiencias de Inglaterra y Estados Unidos, se puede identificar al esfuerzo por controlar el mercado de trabajo como tendencia central que lleva a los trabajadores a buscar organizarse a partir del establecimiento de nexos de solidaridad.

La idea de la organización como “combinación a la que se había referido Marx (
La miseria de la filosofía, 1848) en su respuesta a las posiciones de Proudhon (La filosofía de la miseria, 1846), era necesaria para enfrentar la competencia entre los trabajadores libres y para generar una identidad colectiva que permitiera conformar una identidad colectiva a partir de la cual se pudiera definir un conflicto organizado en contra de los capitalistas. La idea de la “combinación” fue la clave del principio de identidad. Emergió la idea del sindicato como agente de defensa colectiva de los trabajadores.

Los Webb, Commons y sobre todo Selig Perlman (Una teoría del movimiento obrero  1928), precisaron que históricamente y sobre todo en Estados Unidos, la idea de la “combinación” se había centrado en el control del puesto de trabajo (“job-control”), es decir en el control de la unidad más pequeña en que el capitalista podía dominar al trabajador. A partir de sus investigaciones sobre las formas que asumieron las primeras organizaciones de trabajadores, estos autores asumen que la organización de los trabajadores en sindicatos contribuyó a generar una conciencia del puesto de trabajo, concebido como una propiedad privada que debía defenderse frente a aquellos que buscaban expropiar la calificación de los artesanos (o “maestros”) y proletarizar a los trabajadores.

En esta concepción, los productores se organizaron para enfrentar el proceso de proletarización dentro de las instalaciones productivas. El control del puesto de trabajo iba a permitir el surgimiento de la primera forma que asumieron los sindicatos: el sindicalismo profesional, extremadamente poderoso para defender a los trabajadores calificados y opuesto a la integración de los trabajadores no calificados. Este proceso estuvo en el origen de la creación de la American Federation of Labor (AFL) en su confrontación con los Knights of Labor (“quiénes se identificaban con las demandas
de los “maestros”), a fines de la década de 1880 en Estados Unidos. Perlman fue quién
conceptualizara ese proceso de sindicalización centrado en el oficio y en la figura del productor. Se trataba de “controlar las oportunidades” para enfrentar la “escasez,” es decir de controlar el puesto de trabajo y convertirlo en la fuente de los recursos para sobrevivir. Eso permitía eliminar la competencia entre los diversos productores que podían así buscar una posición común frente a los capitalistas.
Esta perspectiva está estrechamente asociada a la forma en que se desarrolló el sindicalismo en Estados Unidos. El caso inglés puede asemejársele. Sin embargo, históricamente pertenece a la trayectoria de la AFL.
La segunda fuente del poder sindical descansa en la idea, también presente en Marx, pero tributaria sobre todo de las interpretaciones que se asociaron al anarquismo y al socialismo, de acuerdo a la cual los trabajadores debían comprometerse con las instancias políticas para defenderse.
Los primeros, bajo la idea del sindicalismo revolucionario, ligada a ideólogos como Georges Sorel y Mijail Bakunin propiciaron el enfrentamiento radical de los trabajadores con el sistema capitalista para conformar un régimen económico-social en que éstos dejaran de ser explotados y pudieran desenvolverse como seres humanos y desarrollar relaciones fraternales en contextos sociales en los que la autoridad centralizada estuviera ausente.

 
En el planteamiento de Sorel, el advenimiento de esa sociedad tendría lugar a través de la “huelga general,” transformada en un mito constitutivo y constituyente de la sociedad fraterna. Frente a esa perspectiva pero en una posición más realista, los socialistas desarrollaron la idea de que la construcción de esa sociedad era, hasta cierto punto, compatible con la expansión de las fuerzas productivas que llevaba a cabo el capitalismo. A diferencia de los anarquistas, los socialistas, en un primer momento, no encontraron una respuesta favorable entre los representantes políticos del capital, los cuales, por ejemplo, en la Alemania bismarkiana, los combatieron y reprimieron fuertemente. Sin embargo, la idea socialista, identificada con una transición gradual del capitalismo al socialismo a través de la maduración, dentro del capitalismo, de las condiciones de la transformación social se difundió y dio lugar al establecimiento de regímenes políticos como los de Suecia, Noruega y la Alemania de la República de Weimar que buscaron realizar el planteamiento señalado.
Frente a la postura socialista, y en paralelo al triunfo de la revolución soviética, se puede identificar la postura bolchevique que diera lugar a la contribución de una alternativa en que el movimiento obrero era parte del Estado socialista en la URSS. La posición de Lenin, (
consolidar a la revolución social. Dentro del régimen soviético, el sindicalismo jugaría un papel esencialmente subordinado al poder político.
de las presiones a la proletarización que impulsaba el capitalismo en expansión. Paralelamente a lo que ocurrió en USA pero en fuerte contraste a la trayectoria de la AFL, los anarquistas de la Industrial Workers of the World (IWW) primero y los socialistas después, colocaron a la acción política en el centro de la acción obrera.Qué Hacer ,1902) centraba su atención en la politización indispensable de la acción sindical para que ésta fuera eficaz. Combatía puntualmente tanto la idea del control del puesto de trabajo como la idea socialista, de que era posible que los trabajadores se beneficiaran de la expansión del sistema capitalista. La llegada al poder implicaba el establecimiento de la dictadura del proletariado, indispensable para  consolidar a la revolución social. Dentro del régimen soviético, el sindicalismo jugaría un papel esencialmente subordinado al poder político.
Estos antecedentes definen las alternativas abiertas para el sindicalismo y a la vez definen las fuentes del poder de los trabajadores en su lucha contra la dominación económica, social y política que el capitalismo ejerce sobre ellos. Fue a partir de esas posiciones que, en diversos contextos nacionales y en diversas partes del mundo se desarrollaron formas específicas de movimiento obrero que si bien eran particulares, en muchos sentidos estaban también ligados a esa herencia ideológica, más general.

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